Las cosas de Pandora
historias eróticas principalmente, aunque una parte mi forma de ser, también quede reflejada.

(sexo dedicado a mi vecino) parte II

Las luces apagadas, solo velas, pero muchas de colores variados y alturas diferentes por todas partes, cuando llamaron a la puerta y la abrí me coloqué delante del cuerpo de mi visita, no quería que mi vecino lo viera todo, lo iría viendo poco a poco, me abalancé sobre su cuerpo como si fuera un animal de presa, tenía hambre y quería comer ya! Nos empezamos a besar, nuestras manos no daban abasto para tocar todo lo que deseábamos, me dediqué a quitarle la ropa, pero pensé que sería mejor hacerlo en el sofá, mi cuerpo seguía tapando el campo de visión de la ventana del salón, como amantes nos sentamos en el sofá y empezamos a explorarnos, nos apremiaba la urgencia el tiempo pasado sin vernos, la distancia, el recuerdo, caricias que vienen, caricias que fueron, nunca se olvidan, el cuerpo de un amante no se borra de la memoria, solo se arrincona esperando verlo de nuevo, de experimentarlo otra vez, de ver como cambia, de ver que aprende. 

 Yo había aprendido, eso lo sabia y me proponía enseñárselo todo, poco a poco le fui desabrochando la camisa, me molestó la corbata y se la quite con el nudo puesto por la cabeza, al fin su torso desnudo se mostró completo delante de mí, fue cuando me aparté de la ventana, la luz de la calle que entraba por ella iluminó los pechos de mi amante, duros, proporcionados como llamándome a gritos como diciéndome, come, lame estamos aquí para ti, una sonrisa se dibujó en sus labios, como si supiera que no era yo la única que miraba, como si imaginara lo que yo había dispuesto, creo que la excitó de la misma manera que a mi me ocurría, se lanzó sobre mí, mi trozo de seda desapareció de mi cuerpo que quedó tendido desnudo y solo sobre el sofá, se separó para ver mi cuerpo, para recordarlo, vi un gesto de aprobación como si estuviera satisfecha de lo encontrado, se lanzó al placer, con su lengua quiso saborear cada rincón, cada recoveco que yo le ofrecía gustosa rabiando de dicha, su lengua era dulce, suave, se deslizaba por mis senderos hasta llegar a valles, a montañas, que se abrían para complacerla, su lengua tenía vida, su saliva corría por mi cuerpo mezclándose con mi sudor, con el suyo, sus labios bebían la mezcla sobre mi piel haciéndome sentir un deseo en mi boca, un vacío en mi estómago, un resquemor en mi interior.

 Mi boca ansiaba la suya, ansiaba su piel, mis labios pedían los suyos, su lengua, mis manos no sabían donde parar, tenían mucho que recorrer, su cuello tenía el olor a jazmín de las noches de verano en un jardín, su cuerpo entero, con su rostro entre mis manos, la acerqué a mi boca, la besé, llené su boca de la mía sin dejar que protestara, sin dejarla decidir la llevé a mi habitación, estirando de su mano, sin dejar de tocarla por el camino, susurrándole al oído el tiempo que la había extrañado, la tendí sobre mi cama, cubierta con una tela de raso azul, el color de sus ojos, se veía preciosa allí tumbada saqué una cinta de color negro de debajo de mi cama y se la enseñé para saber si daba su consentimiento, asintió y yo le vendé los ojos con cuidado, me separé de ella, pero ella no preguntó, fui hacia la puerta de la calle y la dejé abierta por si alguien quería participar en el festín, me fui a la cocina a tomar un café mientras daba tiempo a mi segundo invitado a aceptar o a rechazar mi oferta.

 Cuando acabé el sabroso café me dirigí a la puerta y la cerré, después fui a la habitación y me encontré a mi invitada con una venda negra sobre los ojos en la misma postura que yo la había dejado, pero con una nota a su lado que decía: me ha encantado tu regalo, pero prefiero seguir mirando.
Y yo le complací, me tumbé a su lado y sin quitarle la venda empecé a tocarla suave, mis manos se deslizaban por su cuerpo mientras mis labios rodaban por su sexo, abriéndolo con la lengua, chupando el centro, absorbiendo sus flujos de sabor dulce, introduciendo mi lengua caliente en su cuerpo y moviéndola en círculos cuando ella gemía de placer, cambié de postura ofreciéndole mi sexo mientras yo lamía el suyo ahora ya sabía quien era, se quitó la venda de los ojos y empezó a comer de mi con aquella lengua dulce que me volvía loca, que hacía que me estremeciera sobre ella, sus manos seguían recorriendo las partes de mi cuerpo que alcanzaban, provocando un grito de regodeo al estrujar con sus manos mis pechos, entonces llegó con su lengua a mi interior y mi placer estalló sobre ella, al igual que ella debajo de mi, las dos arrancamos gritos a la otra como nunca habíamos oído entre nosotras, yo sabiéndome observada y sabiendo el placer que debía sentir alguien que no se hallaba entre nosotras, y ella pensando que durante un buen rato no fui yo quien la lamió si no la sensación de que alguien más había habido en aquella habitación. Nos quedamos abrazadas y nos dormimos sobre aquella cama, frente aquella ventana sin cortinas que cubrieran nuestro pudor.

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8 comentarios to “(sexo dedicado a mi vecino) parte II”

  1. estas loca

  2. Por Dios me vas a matar en dos dias, con tus pensamientos. uff, muy bueno. Por cierto no sabia de este espacio nuevo. Suerte, lo voy a enlazar tambien.Nos vemos.

  3. Cuco: está en fase de pruebas, no sé si al final lo conservaré, pero es que con terra no gano para disgustos y decidí probar si con wordpress de me daba mejor.

    Mira que encontrarme aquí, es una casualidad ¿no?

    un beso desde aquí también!!!!!!!

  4. Oye muy buenos posts me gustaron, sobre todo estos dos últos 😉 estamos en contacto 😀 SALUDOS!!

  5. Si, ya sabes, te encontre, soy como Dios estoy en todas partes. Me gusta mas este blog y si el dominio es tuyo, tendras menos problemas. Nos vemos. bs.

  6. Genial, muy genial es primer vez que veo esta descripción de mis pares.-

    Un abrazo

  7. Fascinante, delicioso, exquisito.
    Un Vórtice de sensaciones llegan a mi a través de tu relato.

  8. ´muy bueno me gusto mucho, me gusta el sitio tambien. me gustaria mas fotos bonitas de buen gusto.


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