Las cosas de Pandora
historias eróticas principalmente, aunque una parte mi forma de ser, también quede reflejada.

continúa el viaje de pandora

José se despidió de nosotros sobre las ocho de la tarde, y nos quedamos solos en aquella espléndida habitación. Me desplomé sobre el elegante sofá rendida, no me había dado cuenta de lo cansada que estaba hasta aquel momento, Álvaro se dio cuenta y me recomendó un baño, mientras que el ordenaba los papeles y pedía algo para cenar en la habitación.

mujerMe fui al jacuzzi, contaba con un buen rato, seguro que él revisaría todos los papeles con atención, no dejaría nada a su libre albedrío. Me sumergí en un agua caliente que me pareció arder en mi piel al primer contacto, después fue como si alguien apagara el interruptor de mis pensamientos y me dejé seducir por aquel entorno de ensueño. Mármol travertino pulido, con esculturas de estilo griego clásico, en las que un dios, exhibía fuerza física y perfección en sus rasgos, la tranquilidad que se respiraba me relajó hasta el punto casi, de quedar dormida dentro del agua, me reanimé cuando el agua empezó a enfriarse, salí y me envolví en una gran toalla, me fui a la sauna, aún disponía de un buen rato. Me tumbé sobre el mármol blanco y el vapor brotó con fuerza del surtidor, mis manos reseguían la piel de mi cuerpo para limpiar las impurezas, en la sauna se elimina el estrés y el alcohol de la noche anterior también. Me sentía bien, libre de hacer y decir, solo cuando pensaba en Álvaro me daba cuenta de mi inseguridad, pero sabía disfrutar de lo que me estaba dando la vida y de momento con eso me conformaba.

 

Mis manos seguían deslizándose sobre mi cuerpo caliente y húmedo, el vapor me hacía sudar, y el calor de mi cuerpo iba en aumento, mis manos rozaron mi sexo que pareció despertar de una larga siesta, mis pechos se irguieron al simple contacto, mis manos son diestras en estos menesteres y saben donde deben acudir al compás de mis gemidos, son rápidas y suaves, lentas y fuertes donde mi cuerpo lo requiere, me gusta cuando me acarician lentas, cuando no parecen mías, cuando me miman despacio, caminando por las laderas de mis muslos, de mi vientre deseoso de amor, se deslizan por mi nuca para llegar a mis labios empapados, se bañan en mi boca, para emprender el viaje mas largo, se detienen en mis pechos agarrándolos con ímpetu, apretándoloscon fuerza, continúan hacia lugares lejanos dejando henchidos de placer mis prietos senos. Llegan al templo oscuro cargadas del aroma de mi piel, de mis labios, se introducen en mi interior sin resistencia, admirando mi rocío oculto, ahora rápidas, se retuercen en mis entrañas, dando un placer que solo alcanzo cuando ellas se encargan, mis labios se abren, mi garganta gime, mi cuerpo pide a gritos que finalice este tormento convertido en placer, pero su poder es grande y saben reclamarlo, me hacen temblar, entran y salen de mis profundidades con un ritmo frenético que no tiene fin, mis sueños se aceleran idolatrando un cuerpo varonil que me penetre, que se mueva sobre mi con fiereza, mis dedos lo suplen, pero no lo alcanzan a igualar, pero ellas son sabias y saben qué tocar, qué apretar y qué solo acariciar para que se produzca el desenlace, convulsiones en mi interior que me recorren el cuerpo, como si un terremoto hubiera tenido lugar en mi sexo y la onda expansiva alcanzara mi garganta, ahora seca. 

 Salgo de la sauna directa a la ducha, necesito agua fresca sobre mi desnudo cuerpo, necesito reposar lo ocurrido, saborearlo, rememorarlo. Mi cuerpo ha recuperado una paz que merecía, que necesitaba. Cuando salgo a la habitación Álvaro lleva puesto unos pantalones chinos y una camiseta ajustada negra, se le ve cómodo, advierte que he llegado y se levanta del sofá ofreciéndome el inmediatamente situado a su lado, los dossier están sobre la mesa, la velada será de trabajo

 -He pedido la cena, para que la suban y la pongan en el comedor, ¿de acuerdo?

-Comida china????- replico con ironía

-No- contesta, sorprendido de mi tono- es un buffet del restaurante del hotel

-Estupendo – digo disimulando el tono esta vez.

 Nos enzarzamos en discutir los contratos hasta que llegó la cena, llamaron a la puerta y con un carro adornado con flores y bandejas de plata nos sirvieron la cena como si fuéramos reyes, degustamos los sabores castellanos de cada plato, los mas castizos y los mas orientales, la comida rápida que yo había supuesto se convirtió en un recorrido gastronómico de toda la comunidad.

Degustamos pequeños bocados de pastel de liebre, frecuentado en los paladares de los reyes de antaño, tortilla de patatas como el pueblo llano viene haciendo desde hace muchas generaciones, soldaditos de Pavía, cazuelitas de lombarda con manzana, de postre unos Bartolillos rellenos de crema todo regado con un vino de nuestra tierra, Kyrie, de Costers del Siurana, por la añoranza catalana, es un vino blanco del Priorat, con variedad de Garnatxa blanca, Cartoixà, Macabeo i Moscatell, con una frescura difícil de encontrar. El vino nos dejó libre la lengua y afloraron sentimientos, sus palabras eran más personales a cada copa que bebíamos, cada gota que se deslizaba suave por nuestras gargantas, era un paso para acercarnos, para devorarnos con los ojos. Álvaro dio señales de estar cansado, se revolvió en su sofá y le dije que sería mejor que nos fuéramos a acostar, pareció turbado con mis palabras, pero no entendí porqué.

mujer en la cama desnuda 2 Ya tumbada en mi cama, no conseguía conciliar el sueño, me revolvía constantemente entre aquellas sábanas bordadas, me levante y fui al mueble bar, me armé una copa y senté a mirar por la gran ventana del salón, a pesar de ser de madrugada seguía habiendo gente en la calle, paseando, una pareja sentada en la fuente se comía a besos, su pasión era total, me sentí sola, llena de lujos pero sola, en cambio aquella pareja, no tenían nada y se amaban o por lo menos se deseaban, debí quedarme dormida en el sofá, cuando me desperté eran las cuatro de la mañana y regresé a mi enorme cama, me acomodé en ella esperando que el sueño regresara a mis ojos, pero no llegó, cansada de estar allí tumbada me desnudé y me fui a dar una ducha, mi cabeza no dejaba de darle vueltas a la cena con  Álvaro, no tenía nada que hacer con él, pero yo le deseaba, en algún momento del día había parecido que yo le importaba, pero no lo vi en sus ojos mientras cenábamos. Al salir de la ducha comprobé la hora, eran casi la siete, o merecía la pena que me acostara, me puse el albornoz por encima y fui a sentarme al salón, encendí la tele y vi un canal de noticias, todas desgarradoras, allí me quedé medio dormida con el sonido del televisor hasta que algo me tocó la mejilla.

Era Álvaro, que sorprendido de encontrarme allí, intentaba despertarme, abrí los ojos y pensé que era un sueño, no quería despertar y volví a cerrarlos, Álvaro insistió y lo consiguió, me había despertado en el sofá del salón llevando solo el albornoz.

-Buenos días Ángela – dice con una voz suave, relajada, incluso cariñosa

Álvaro se acercó despacio a mí, sin apartar la vista de mis ojos, de su pelo mojado caían gotitas en forma de rocío, sus labios se fueron abriendo conforme se acercaban a los míos. ¡Iba a besarme! Todos mis sentidos se dispararon, noté el contacto de su mano sobre mi cuello, noté la intensidad de la mirada que no pedía permiso, el calor de su cuerpo cerca al mío, mis latidos en el pecho, los suyos en las sienes, noté lo grande que era cuando mi brazo intentó rodearle sin conseguirlo, solo llegaba a alcanzarle el hombro iba a ocurrir sin remisión! mi boca se preparó, abrí mis labios esperando a los suyos, hasta que al fin se unieron, despacio al principio, suaves, nos procesamos caricias mientras nuestras bocas estaban unidas, el calor del momento hizo que Álvaro aflojara mi albornoz y encontrara mis pechos desnudos, los rodeó con sus manos en una caricia sublime que me hizo retorcerme de placer, ¡como besaba Álvaro!, su lengua se retorcía con la mía, mientras mi cuerpo reaccionaba bajo su peso, sus dientes mordisqueaban mis labios y yo ronroneaba al sentirlo, mi boca le buscaba y le encontraba, él puso una rodilla entre mis piernas sobre el sofá, las mías se abrieron para esperarlo, en ese momento sentí que el aire me faltaba, Álvaro me haría el amor en aquel lujoso hotel madrileño, y mi corazón no cabía dentro de mí, fue entonces cuando llamaron a la puerta y nuestros cuerpos quedaron congelados un instante.

 Álvaro prácticamente voló y nervioso, consultó la hora, las diez menos cuarto, la reunión en el despacho de José era a las diez y media!!!!!!!!!!!!!! Me miró un momento y creí notar una punzada de dolor en sus ojos, que no supe interpretar, abrió la puerta de la habitación y el botones le entregó un sobre, eran las llaves de un coche que Ernesto había alquilado para nosotros………

 

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4 comentarios to “continúa el viaje de pandora”

  1. me encanto tu pagina!
    Saludos
    Diego

  2. en ese momento solo podia pensar en Alvaro, ahora con un pie afuera y otro dentro del cuarto, estatico como una fotografia, en unos segundos abandonaria la habitacion con una disculpa sin remedio, estaba ya lista para sentir su cuerpo, y no permitiria que partiera, cerre los ojos, empese a gritar y a moverme como si estuviera haciendo el amor con un fanasma con la esperanza de recordarle lo que habiamos empesado hace unos momentos, solo escuche la puerta cerrarce y todo quedo en silencio, una lagrima broto de mis ojos cerrados, un estruendo me despierta de la triztesa , el sonido de unas llaves callendo en la mesa continua al sofa….

  3. Muy bonita tu historia…….

    La verdad que me fascino sobremanera

    Tienes dotes de escritora….exitos.

    Besito.

    Tito Scorza

  4. hola q te passas


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